Arrastramiento

La pesca de arrastre de fondo daña el océano y el clima

red de pesca

Crédito: Pixabay/CC0 Dominio público

Los efectos destructivos de la pesca de arrastre de fondo son bastante fáciles de imaginar a partir de cualquier descripción básica de la práctica. Redes pesadas de 100 metros de ancho, equipadas con rodillos pesados ​​y puertas de acero, se arrastran por el lecho marino para recoger bacalao, halibut, solla, gallineta nórdica, camarones y otras presas de aguas profundas.

En el proceso, los corales, las esponjas, las rayas, las tortugas y todo tipo de otras criaturas no deseadas también son capturadas y luego arrojadas bruscamente, a menudo fatalmente. El lodo del océano se revuelve en nubes submarinas lo suficientemente grandes como para ser vistas desde el espacio, bloqueando la luz de las plantas e interrumpiendo los nutrientes en el agua circundante. Los gusanos y otros habitantes del fondo quedan sin hogar y expuestos.

Este método de pesca, que tiene varios cientos de años, representa alrededor de una cuarta parte de la vida marina capturada en el mundo. Pero los estudios han revelado cada vez más cuán extraordinariamente destructivo y derrochador es, especialmente a medida que los arrastreros se desplazan hacia hábitats oceánicos más profundos. Ahora, una nueva investigación revela otro gran problema: las emisiones de carbono.

El fondo del océano almacena casi el doble de carbono que el suelo de la tierra. Sin perturbaciones, puede retener estos depósitos durante decenas de miles de años. Sin embargo, cuando son empujados por la pesca de arrastre, estas viejas reservas de carbono son llevadas a la superficie donde los microbios consumen el carbono y lo convierten en dióxido de carbono. El volumen total de CO2 así liberado es comparable al producido por la aviación.

Estas nuevas medidas dan una nueva urgencia a los esfuerzos en todo el mundo para limitar o prohibir la pesca de arrastre de fondo. La práctica ya está limitada en muchos lugares, incluida la mayor parte de la costa oeste de los Estados Unidos y grandes áreas cerca de Australia y Europa. Si las prohibiciones pudieran extenderse de menos del 3 % del océano al 3,6 %, sin que las operaciones de arrastre afectadas se trasladen a otras áreas, los investigadores estiman que sería posible eliminar el 90 % del riesgo de alteración del carbono.

Las restricciones a la pesca de arrastre de fondo también tendrían otros beneficios. Es probable que mejoren las cosechas de los pescadores que utilizan otras técnicas, como redes fijas y palangres. Los estudios sugieren que podrían permitir la recuperación de los ecosistemas de los fondos marinos y las poblaciones de peces. También se espera que las prohibiciones de arrastre beneficien a las comunidades pesqueras a largo plazo al aumentar las capturas totales.

Es cierto que se pueden perder puestos de trabajo, al menos inicialmente. Esta es la razón por la cual es importante instituir límites cuidadosamente y obtener suficiente aceptación pública para garantizar que se cumplan. Una estrategia prometedora es ‘congelar la huella’ de la pesca de arrastre de fondo restringiéndola a lugares donde ya se practica y no permitiendo ninguna expansión hasta que la investigación pueda demostrar que los hábitats vulnerables no se verán dañados. Funciona mejor si se combina con cuotas para garantizar que las áreas de pesca de arrastre no estén sobreexplotadas. Otro enfoque útil es exigir que las redes de arrastre estén equipadas con carretes rodantes y otros aparejos para mantenerlas alejadas del fondo del océano y evitar que aren el fondo innecesariamente.

La cooperación internacional también sería útil, particularmente para monitorear y restringir la pesca de arrastre de las dorsales oceánicas y los montes submarinos en “alta mar” fuera de la jurisdicción de cualquier país. Esto representa una pequeña fracción de toda la pesca de arrastre de fondo oceánico, pero las operaciones de pesca industrial están aumentando sus operaciones en estos lugares, a pesar de que estos esfuerzos en gran medida no son rentables o no serían subvencionados por el gobierno. La Organización Mundial del Comercio debería prohibir los subsidios para el combustible, las embarcaciones y los equipos que hacen que la pesca de arrastre de fondo en alta mar sea una preocupación constante. Y los países que permiten la práctica en sus propias costas deberían tenerlo en cuenta en sus compromisos de emisiones en virtud del acuerdo climático de París.

Ahora está claro que la pesca de arrastre de fondo es extremadamente destructiva, tanto para los océanos como para el clima. Limitar el daño debería ser una prioridad para los responsables políticos de todo el mundo.


La protección del océano ofrece una solución global para el clima, la pesca y la biodiversidad


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Cita: Bottom Trawling Harms Ocean and Climate (16 de abril de 2021) Consultado el 3 de abril de 2022 en https://phys.org/news/2021-04-bottom-trawling-oceanand-climate.html

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